Nuestra Historia

Raymond Culpepper

Desde los comienzos de la humanidad, el hombre ha vivido con su existencia amenazada por constantes peligros y riesgos, los que además han comprometido a sus bienes. en función de dichos inconvenientes y dotado de un extraordinario espíritu de conservación, ha buscado a través del tiempo, los medios de preservación que los diferentes casos aconsejaban o requerían.

En la década de los treinta, los aparatos voladores estaban básicamente construidos de madera y tela, tenían una capacidad mínima de pasajeros, combustible y carga limitados y la formación de un piloto exigía mas audacia que dinero y tiempo, que sumada a velocidades y alturas bajas de los vuelos hacían que en general los accidentes con incendios pudiesen ser enfrentados simplemente con agua, para luego proceder al eventual rescate del audaz y osado piloto o tripulante.
Estos procedimientos básicos, fueron variando sustancialmente a medida que transcurría el tiempo y se optimizaba la aeronáutica, aumentaron los componentes metálicos de las aeronaves, su tamaño, capacidad y velocidad, aumentando con esto la complejidad del vuelo y por ende la formación de las tripulaciones.

Asimismo, en los años cuarenta y finalizada la guerra, el tráfico de las aerolíneas comenzó a crecer rápidamente, por lo que vehículos de emergencia desarrollados por los militares fueron producidos para ser utilizados en los aeropuertos comerciales para darle protección y seguridad a las operaciones aéreas.
los resultados de la experiencia adquirida durante la 2º guerra mundial, y el avance experimentado por la aviación, movió a los administradores de aeropuertos, y a entidades relacionadas con la aeronáutica a unirse en la investigación y perfeccionamiento del rescate y protección contra incendios en aeronaves, desarrollando para este fin sofisticados vehículos contra incendios  dotados aparte del agua, con diferentes tipos de agentes extintores químicos. Asimismo el avance de la tecnología ha exigido al personal SSEI un mayor nivel de exigencia y excelencia en los conocimientos, destrezas y aptitudes para poder cumplir con éxito la noble misión de nuestro servicio, salvar vidas humanas.

Chile, que tuvo el privilegio de “formar” entre los primeros países del mundo en incorporar la aviación militar y civil (comercial y deportiva) a las actividades nacionales, integro el rescate y combate de incendios en sus bases aéreas y lo extendió a sus principales aeródromos para proteger la vida de tripulaciones y pasajeros, y de ser posible, recuperar el costoso material de vuelo. es así que, en el año1955, influido por lo desarrollado en este campo por los estados unidos, la fuerza aérea de chile –una vez más pionera dentro del campo de la aviación mundial inició estas actividades, para que a partir de 1960 serían asumidas, impulsadas y desarrolladas directamente por la Dirección de Aeronáutica que en aquellos años era una unidad más de la FACH con una relativa autonomía en los aeropuertos y aeródromos nacionales.

La protección contra incendios a las operaciones aéreas partió en chile en la década del 50, en forma prácticamente “extraoficial” y empírica, (no existía escalafón ni la actividad), utilizando vehículos traspasados desde LAN Chile junto con otros recibidos a través del pacto de ayuda militar (p. a. m.), que eran unos Jeep willy que estaban dotados de dos tanques con agentes extintores, al mismo tiempo la Fach contrató un reducido contingente de ciudadanos como pcp a los que se impartió una breve instrucción en aspectos prácticos del combate del fuego y los que junto a algunos conductores tripularon como “bomberos de aviación, dicho material rodante y conformaron los cuadros del primer intento de servicio.

Desde sus vacilantes, inicios y hasta fines de la década de los ’60 e inicio de los ’70, la actividad con su personal y equipamiento serían conocidos como “salvataje”, el grupo de salvataje de mayor continuidad fue la basada en el entonces aeropuerto internacional de Santiago “Los Cerrillos” que era el más importante del país, relevancia que mantuvo hasta feb.1967, oportunidad en que se iniciaron las operaciones aéreas en el aeropuerto “Pudahuel”, hoy “Comodoro Arturo Merino Benítez”, los vehículos asignados y recibidos por el p. a. m. – material y personal – estuvo inicialmente distribuido y basados en los grupos de aviación asentados en el aeropuerto, para posteriormente y a inicios de la década del ’60 quedar definitivamente bajo dependencia de la dirección de Aeronáutica, oportunidad en que se contrató personal que estaría asignado exclusivamente a estas funciones.

Durante 1966 – 1967 se produjo una serie de hechos que reforzó a esta área dentro de aeronáutica y facilito la génesis del que terminó finalmente siendo el servicio s. s. e. i., dada la amplitud y complejidad técnica del servicio se llego a crear oficialmente la especialidad y el servicio SEI de la Dirección General de Aeronáutica Civil, hecho concretado mediante la orden de servicio Nº 23 de fecha 18 de diciembre de 1973, lo cual activó el departamento servicio SEI y por consiguiente la designación de el jefe de este servicio a nivel nacional.

La creación del departamento permitió el impulso y desarrollo del servicio al establecer la planificación de emergencia y las funciones del servicio en las unidades, coordinar y ejecutar cursos de formación y capacitación, incrementar dotaciones y dotar a las unidades con equipos de comunicaciones, herramientas y equipos de rescate, ropas protectoras para el personal, vehículos extintores de última generación y la construcción de cuarteles a las unidades de provincia.

En 1974, conforme a lo dispuesto por el señor director general, planifica y administra las funciones de seguridad a la aviación (AVSEC), que el personal SEI ejecuta en los aeródromos y aeropuertos. Asimismo, durante 1976, aplicó las primeras acciones administrativas y operacionales para el control y reducción del peligro aviario, a la vez que impulsó y desarrolló las funciones de prevención de riesgos, emitiendo las primeras normas y procedimientos institucionales al respecto.

En la aviación, el primer error generalmente es el último, ella es la razón por la que en la actividad aérea todas las situaciones son previstas, dado que su alta tecnología no permite ni acepta la improvisación y todo se ejecuta y desarrolla bajo el imperativo de dar seguridad a la ejecución aérea (aeronaves, tripulaciones y pasajeros).

Es así, que una vez que la eficacia de la tecnología aeronáutica, las mejores ayudas a la navegación aérea y la destreza del piloto hayan fallado, la sobrevida de los ocupantes de una aeronave en situación de emergencia, descansa en la oportunidad, eficiencia y eficacia de las operaciones de rescate y combate de incendios en aeronaves – para un adecuado control del fuego y una rápida evacuación y rescate de los ocupantes del avión siniestrado que aplicará el personal SSEI del aeropuerto/aeródromo en que dicha aeronave aterrizará.

Hoy el servicio sigue en constante perfeccionamiento e implementación en pos de las cambiantes tecnologías.
Actualmente el servicio SSEI está presente a lo largo de todo el país, desde Arica hasta la Antártica incluida la Isla de Pascua, dotados con vehículos y equipos de alta tecnología y con más de 360 funcionarios altamente capacitados.

Aporte de Dn. Roberto Yañez M.

 


Derechos Reservados 2012 Colegio S.S.E.I. A.G. - Chile / Sitio elaborado por Juan Cid Sanhueza, Mail: jecids@gmail.com